Un descanso…

Me encanta hacer ejercicio. Me encanta sudar, sentir que estoy poniendo mi cuerpo a trabajar, esa sensación de creer que no puedes más. Sin embargo, en ocasiones no soy muy constante. Soy intensa un rato haciendo ejercicio diario y después, sin darme cuenta, un día lo dejo de hacer. Eso se convierte en un break de más días costándome después muchísimo trabajo regresar a la rutina.

barralates tempo workout

A mediados de este año encontré una clase que me fascinó. Es una combinación de Pilates con cardio de alta intensidad y un poco de baile. La combinación perfecta para quemar calorías, tonificarte y divertirte. Se llama TEMPO, una clase de Barralates dada por Mafer Pacheco.

La probé una semana en Julio y me divertí tanto que no dudé en inscribirme para el ciclo de agosto. La clase es de lunes a jueves de 7:00PM a 7:45PM. Sin embargo, para las que nos gusta bailar, Mafer da 30 minutos más de lírico. Para mí, es el premio después de los 45 minutos de intensidad de Barralates. Son 30 minutos de puro gozar e imaginarme que soy una bailarina profesional. No solo me divierto, estoy ejercitando mi cuerpo y mi mente (la memoria). Aunque las coreografías son retadoras, Mafer hace que la clase sea cero estresante, logra que se sienta un ambiente de confianza donde tu único pendiente es moverte con la música.

Durante el mes de septiembre hubo una semana en la que no pude asistir a clase. Fue el cumpleaños de mi hermana y, entre que coincidió con un puente y tuvimos que terminar con los preparativos para su fiesta sorpresa, no me rendían los días para lograr llegar a clase.

Llegó el lunes para regresar a la rutina y comenzó a cocorearme lo que ya es muy familiar para mí: la duda, las escusas y la flojera: “termino tarde”, “no me da tiempo para hacer mis cosas”, “quisiera enfocarme un poco más en mi blog“…

Platiqué con mi esposo y con mi mamá sobre lo que estaba pensando: ¿Qué hago? ¿Regreso? ¿Pago para ir menos días? ¿Pago la clase sin el lírico? Ambos habían sido testigos de mi emoción con la clase, sabían lo mucho que me gustaba ir. Continuamente llegaba y les compartía videos de mis bailes o les platicaba de lo que hacía con muchísima emoción… Yo sabía que eran más escusas y flojera que otra cosa. Sabía que si no regresaba me arrepentiría.

Decidí vencer la flojera e ir ese Lunes. Gocé la clase como nunca. Mafer no deja de sorprenderme con su selección de música y perfecta manera de coordinar los movimientos con las canciones, haciendo que los ejercicios parezcan un poco más ligeros. Me divertí muchísimo y me agradecí a mí misma por darme otra oportunidad, empujarme a vencer la flojera. Sabía que no lo debería dejar.

No quiero que esto me vuelva a suceder (tomarme descansos largos donde le doy pie a que entre la duda y flojera) entonces, decidí prometerme algo. Me di cuenta que mi problema sucede cuando empiezo con una rutina muy intensa sin permitirme tiempo para nada más. Por lo tanto: Me doy permiso de faltar a la clase un día a la semana, si lo siento necesario, para hacer algo que yo quiera: jugar canasta con mis amigas, trabajar en mi blog, ver alguna serie en la tele… Lo que sea es permitido.

Para mi sorpresa, el simple hecho de saber que tengo un día libre, no me hace dudar ni un segundo en ir a clase. Sé que eventualmente me puedo tomar un día lo cual me lleva a hacer más esfuerzo y procurar no faltar el resto de los días.

Creo que es similar al fenómeno en las dietas. Hay personas que funcionan mejor con dietas que les permite tener un “cheat meal” a la semana. Se enfocan en los días que deben cumplir la dieta porque saben que tendrán una comida para pecar. Pecan, y regresan sin problema a su rutina de la dieta.

Pero también existen personas que no se pueden tomar descansos, que un pequeño break les genera una especie de adicción y los desanima a continuar. Yo pensaba que era este tipo de personas, pero ahora me doy cuenta que quizá no es el caso. me estoy dando cuenta que necesito saber que puedo faltar, que está permitido para poder continuar con ánimos. Si me exijo demás, trueno y dejo todo a un lado.

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Yo amo la clase de TEMPO, la recomiendo muchísimo. Quisiera que todo mundo tuviera la oportunidad de probarla porque sé que la gozarían como yo. Quisiera que hubieran mil Mafers para que todos pudieran hacer esta clase. Sin embargo, porque me encanta tanto y, poco a poco me conozco más… ahora sé que en ocasiones, necesito un descanso.

Y tú, ¿cómo funcionas mejor?

3 thoughts on “Un descanso…

  1. Hijole que rico tu disfrute. Yo también le batallo. Para mi el ejercicio me hace perder tiempo. Ya se que no pero asi me siento. Quiero hacer otras cosas. Pero cuando termino de hacerlo si acabo contenta. Me tengo que acordar de eso!

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  2. Dany, a mi me encanta hacer mi ejercicio tmbn, (spinning) y obvio como ya lo pagué por un año, me molesta faltar. Me emociona ver q mi condición física se mejora con la frecuencia q vaya, y cuando falto por varios días seguidos, me cuesta trabajo volver a obtenerla. Me doy cuenta q en el momento q empeze a ir temprano en la mañana, me ayudo a palomear mi actividad y no sentir q me quitaba tiempo del resto de mi día, y no interfería con nada más, es mi tiempo, mi espacio mi momento y ahora lo disfruto aun más.

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