Segunda vuelta.

Siempre he sido fan de la nostalgia, del sentimiento de revivir, de recordar. Me encanta ver albums llenos de fotos viejas, recordar pasatiempos o películas que veía en mi infancia, escuchar canciones que me transportan a otros momentos y etapas en mi vida.

Sin embargo, nunca he sido fan de las secuelas, de los remakes, de las películas que vuelven a hacer. Más bien, soy cautelosa para ver estas versiones nuevas de películas que me impactaron de chica por miedo a borrar esos recuerdos o sentimientos y sustituirlos por alguno nuevo.

Últimamente han sacado muchísimas películas y series de nuestra infancia: películas de Disney se han vuelto a hacer, series han tenido “re-encuentros“… Hollywood utiliza una formulita para llegarle a una generación que ya creció y ahora tiene hijos con los que comparte, muy emocionados, algunas de sus películas favoritas para que ellos también sientan la misma alegría que sentimos de pequeños .

Yo no me he subido a ese barco, sigo sin querer ver muchas de las películas que han vuelto a sacar. Pero, ese sentimiento no lo comparto con algunas series que vi en mi adolescencia, específicamente: Beverly Hills 90210 y The Hills.

Este año salieron especies de “continuaciones” para estas dos series.

Mis expectativas para ambas eran muy bajas. No esperaba que me gustara ninguna de las dos. Aun así, claro que las quería ver. Mi emoción por poder compartir unas horas más con estos personajes que tanto quise era más fuerte que cualquier sentimiento de incredulidad que pudiera tener. Aun así, sentía que no iban a estar buenas y las dejaría a la mitad.

Como quiera, contaba los días para que se estrenaran ambas.

MTV me hizo el grandísimo favor de pasar las 6 temporadas originales de The Hills en un maratón de un fin de semana antes de estrenar la nueva. Desde ahí, renació mi obsesión. No podía más de la emoción y grabé los 102 episodios. Me dediqué a verlos por los siguientes días, o más bien semanas, reviviendo cada uno de los “dramas” que vivieron estos personajes. Los disfruté como si hubiera sido la primera vez.

Después de muchas horas los terminé y llegó el momento para ver The Hills: New Beginnings y me llevé una grata sorpresa. Sí, los personajes ya crecieron y sus caritas se ven afectadas por unas cuantas cirugías o botox y agregaron uno que otro personaje nuevo para agregarle más “sazón” al programa (que, para mi sorpresa, fueron los que más disfrutaba ver), pero creo que MTV supo cómo hablarle al mismo público, a un público que también creció junto con los personajes y ya no le interesa ver el mismo “drama” que veía cuando eran estudiantes. Se enfocó un poco más en las personas, en sus vidas personales y sus aprendizajes como adultos. (No me malinterpreten, no es ninguna obra de arte ni tampoco un programa educador. A final de cuentas es “reality“, entretenimiento puro.)

Esta semana lo terminé de ver y quedé emocionadísima. Feliz. Super contenta. Me sorprendió MTV con lo logrado y le agradezco por hacerla. Me hizo muy feliz.

Debatí un poco si debería o no escribir este post. Si en realidad daba un mensaje y si conectaría con personas que no son seguidores de ninguno de los programas que menciono… Sin embargo, mi punto aquí no son los programas, sino la sorpresa inesperada. El disfrutar de algo que quizá no me lo hubiera permitido porque “no agrega valor” o porque “seguramente es malo y no me va a gustar”.

Creo que en ocasiones nos tomamos demasiado en serio y no nos permitimos hacer cosas que otros podrían pensar son pérdidas de tiempo, son pasatiempos inútiles o son para gente más joven (los adultos aveces nos tomamos todo tan en serio…) …

Yo gocé demasiado revivir mi adolescencia con estos programas. No me arrepiento nada haberlos visto, ni me avergüenza. Por lo tanto, lo dejo aquí por escrito y te pregunto a ti ¿te estas frenando de hacer cosas que quisieras por las razones equivocadas? ¿has considerado que quizá el disfrutar es razón suficiente para hacerla? ¿buscas la aprobación de otros?

¡Tú gozalo!

P.D. Quisiera hacer una mención especial y tomar el tiempo para agradecer a mi esposo que toleró acaparará la televisión 60 horas viendo un programa para adolescentes. No daba crédito la cantidad de episodio que eran. ¡Eres lo máximo!

PD2. Aún no termino BH 90210 (la nueva versión de Beverly Hills 90210), y lo confieso, estoy batallando un poco más con esta. Pero aun así me da muchísimo gusto compartir unas horitas más con estos personajes que tanto llegué a querer.

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