Mi red de apoyo

El 2017 fue el año que por primera vez escuché la profesión de “accountability coach” (persona que se dedica específicamente a asegurar cumplas tus metas a base de llamadas, check-ins y apoyo en el proceso) y, tengo que admitir, fue una de esas situaciones en las que me reí y a la vez pensé “qué increíble es este mundo dónde existen profesiones tan diversas y tan extrañas como esta… Definitivo que vivimos en un mundo dónde prácticamente te puedes dedicar a lo que quieras”. Mientras seas bueno para eso y te sepas vender, creo que las posibilidades son ilimitadas.

Yo comencé el 2020 con 2 propósitos muy claros: sanar mi relación con la comida y encontrar una terapeuta con la que conectara para continuar mi camino de crecimiento y paz interior.

La pandemia llegó a cambiar un poco mis planes, o más bien, hacerme atacarlos de una manera distinta. Cuando comenzó esto del encierro le comenté a mi esposo: “Vamos a comer sano. Nos tenemos que cuidar para tener las defensas altas y sentirnos listos para enfrentar cualquier cosa.”

Esa etapa de comida saludable nos duró un par de semanas y después empecé a meterle un poco de “comfort food” (porque, como todos vimos, la situación cambiaba de un día a otro y se acumulaba el estrés y la incertidumbre… había que consentirnos). Cosas que jamás había en mi casa como harina de hotcakes, mermeladas y galletas, ahora eran parte de mi día a día. Fui víctima, como muchos, de pasar mis días buscando y haciendo recetas que llenaran vacíos ocasionados por la pandemia. Pasaba el tiempo y, viendo que el encierro no terminaba pronto, de nuevo cambiábamos el chip: No más galletitas. Ahora más verduras y comida saludable. Y así el ciclo se repetía una y otra vez. (Nunca pensábamos que fuera a repetirse tantas veces).

Si hacías las cuentas, la etapa de la galletita le terminaba ganando a la etapa de las verduras y los kilitos se empezaban a acumular… Hasta que finalmente llegó el día en el que me cansé de repetir el ciclo y me cansé de estar incómoda en mis jeans y sacarle la vuelta a blusas porque no me gustaba como se veían, aparte, me daba miedo que de pronto se terminara el encierro y, ¡yo no iba a tener nada que ponerme para presentarme ante la sociedad!

Fue entonces cuando decidí darme otra oportunidad para ir con una nutrióloga (virtual) a pesar de que me había prometido hace alrededor de un año no volver a hacer dietas nunca porque, en mi experiencia, han sido el cuento de nunca acabar: privación = sufrimiento = un estilo de vida insostenible = rebote seguro = enojo conmigo misma por tirar todo el trabajo y esfuerzo a la basura.

Sin embargo, algo me decía que, aprovechando el haber eliminado los distractores de una vida social, quizá podría ser más fácil enfocarme. Además ¿cuándo se iba a volver a presentar una oportunidad así dónde no hubiera ninguna sola salida ni invitación a evento social?

Pues creo que mi decisión fue acertada ya que después de varios meses sigo con ese estilo de vida que adopté con apoyo de una nutrióloga y estoy encantada.

Ya no trabajo de la mano con ella porque quería probarme sola y ver si cumplía con lo mismo sin tener a alguien que me revisara semana tras semana. Lo que ahora hago es apoyarme con un grupo de amigas que están siguiendo el mismo estilo de alimentación que yo. Nos consultamos para conseguir tips de recetas, saber qué pedir en restaurantes y dónde encontrar los mejores postres para atacar el antojo. Ellas me siguen proporcionando ese apoyo que me he dado cuenta funciona para mi.

Adicional a esto, creo que lo que más ha tenido impacto es que una de ellas, Caro, es doctora y una aficionada del ejercicio. Aparte de ayudarnos con explicaciones médicas sobre el porqué algún ingrediente es mejor que otro, la he nominado como mi “accountability coach” de ejercicio. Todos los días que hago ejercicio, la etiqueto en mis redes sociales. Es mi modo de hacer un “check-in” al gym.

Mi amiga no me toma lista, ni me está diciendo qué hacer y qué no hacer. Mi amiga me inspira llevando un estilo de vida saludable y balanceado. Todos los días sube a sus redes un pedacito de su rutina de ejercicio y, a pesar de estar haciendo ejercicios complejos y demandantes, siempre la vez gozando ya sea con una sonrisa en la cara, cantando junto con la canción o haciendo algún bailesito improvisado entre movimientos. No falla tampoco su platillo nutritivo que prepara con mucho empeño, se toma el tiempo para acomodarlo y presentarlo de una manera que refleja lo mucho que lo disfruta. Se nota que Caro goza del estilo de vida que ha adoptado y yo, cada vez que la veo, me inspira a seguir adelante. Sentir que estoy compartiendo este proceso con alguien, saber que esa persona me da ánimos cuando los necesito y me hecha porras cada que hago mi “check-in”, facilita muchísimo mi camino. Nunca jamás me burarlaré de la profesión “accountability coach”. Búscate una Caro y verás la diferencia que sentirás.

En resumen, creo que la clave del éxito de este cambio y cualquier cambio de hábito que deseas adoptar tiene varios elementos:

  1. Define tu propósito. ¿Qué es lo que quieres lograr? ¿Para qué lo quieres lograr? Si no defines tu ¿qué? y ¿para qué?, te puedes desviar de tu camino. Yo, en lo personal, buscaba inicialmente bajar de peso para sentirme más cómoda en mi propia ropa y, de pasada, estar un poco más fit, sentirme cómoda conmigo misma. Sentirme bien.
  2. Asesórate con un experto. Si vas a modificar algún hábito, asegúrate que el esfuerzo que estés haciendo logre dar los resultados que buscas. Sería muy desmotivante estar haciendo un gran esfuerzo para modificar algún hábito esperando ver algún resultado y enterarte después que lo estabas haciendo mal. Yo me asesoré con una persona que me guio en el proceso inicial, una persona con la que ya había trabajado y me había dado buenos resultados en el pasado. Encuentra tu ese experto en el que confías, te guste su manera de trabajar y le tengas la confianza de preguntar cualquier cosa que necesites sin sentirte juzgado. (¡Gracias, Erika!)
  3. Sé flexible contigo. Algo que me ha funcionado mucho en esta etapa y en momentos anteriores cuando he estado adieta es pensar que esto no es “para toda la vida”. A mi, en lo personal, no me ayuda pensar que nunca jamás voy a poder comer otro pedazo de pastel, para mi es más fácil decirme “hoy no lo vas a comer… pero otro día, si tienes muchas ganas o se presenta una ocasión especial, claro que podrás”. Siento que cuando nos decimos a nosotros mismos que ya no hay vuelta para atrás, y así será por el resto de los tiempos, nos podemos empanicar y querer correr a aprovechar cosas (comer de todo) en cualquier oportunidad que tengamos porque nos asusta vivir privados de por vida. Y, lo que difícilmente creemos pero sí sucede es que, ya que hemos dominado el cambio de hábito, se nos presentará la oportunidad de romperlo en muchas ocasiones pero, simplemente por lo bien que nos sentimos, rara vez lo harás.
  4. Encuentra una red de apoyo. Busca una red de personas, conocidas o desconocidas, en redes sociales o en persona que busquen objetivos alineados a los tuyos. Personas que te inspiren a seguir adelante y te puedan dar tips y apoyarte cuando te desvíes. Yo encontré esa red de apoyo en un grupo de amigas y encontré a mi “accountability coach” en Caro. El apoyo de todas ha sido invaluable y no hay palabras que podrían agradecerles lo que ha significado para mi.

Puede que tu seas de esas personas que, cómo diría otra amiga, tendrás “buen karma”: comes de todo, te sientes perfecto y a veces hasta bajas de peso comiendo lo que se te antoje. Si es así, estos pasos no los necesitarás para bajar de peso, pero sí aplican para lograr cualquier otra meta u objetivo que te propongas.

Aún me falta mucho para lograr llegar sentirme cómo quiero y tener el estilo de vida que siempre he soñado, pero definitivo que quiero tomarme este momento para celebrar los logros que he tenido y dar las gracias a las personas que lo han hecho posible. Dadas las circunstancias y todo lo que hemos vivido en el 2020, cualquier victoria, por más pequeña que podría aparentar, es motivo de festejar.

Así que, ¡levántate! ¡apóyate! y, ¡celébrate!

2 thoughts on “Mi red de apoyo

  1. Danyyyy totalmente de acuerdo! Hay que festejar todo logro, por mas pequeño que sea, porque en algún momento de nuestras vidas, al ir sumando todos esos pequeños logros, realmente vamos a poder ver el gran camino recorrido y lo lejos que hemos llegado para alcanzar nuestras metas! Yo quiero encontrar a mi accountability coaching para que me motive como a ti, a no darme por vencida y alcanzar las metas que me propongo! 🥰👏🏼👏🏼👏🏼

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